22 de septiembre de 2010

Tobogán


MiniJu disfruta los dias que puede y el tiempo se lo permite del tobogán en el patio de casa, pero como esta semana el tiempo ha sido otoñal, decidí pasar el tobogán a casa y lo tenemos en el cuarto de estar.
Le ha venido muy bien, porque ayer me soprendió cuando estabamos en la segunda planta y la oigo que me dice adiós y se pone a bajar ella sola las escaleras, de pie apoyándose en la barandilla.
La verdad es que la escalera siempre ha estado libre para subir, y de hecho, antes de andar comenzó a subirla gateando, nuestra premisa respecto al desarrollo motor de la niña ha sido dejarla su ritmo natual (para el resto de desarrollos también), lo cual se traduce a que en casa siempre estaba en el suelo (alfombra), no la pusimos sentada hasta que ella sola no se sentó (no la apoyabamos en cojines en posición sentada), no ha usado el andador. Siempre la hemos dado libertad (supervisada) de movimientos.
Lo empecé a hacer por consejo de la fisioterapeuta de atención temprana, que nos transmitió la idea de que si el cuerpo está preparado lo hace, sino es forzar la máquina.

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